sábado, 23 de diciembre de 2017

Navidades de Carlitos

Navidades de Carlitos 


Han pasado dos meses, desde que el Huracán María pasó por Puerto Rico.  Devastó casi todo lo que encontraba a su paso. Carlitos un niño de seis años le tocó vivir uno de los huracanes mas poderosos que  había pasado, según la historia de Puerto Rico. Durante todo este tiempo el hogar no ha  tenido energía eléctrica, sus padres tenían que viajar para conseguir agua, alimentos y señal en sus celulares. La vida había cambiado radicalmente para toda la familia, incluyendo para Carlitos que todavía no había  comenzado la escuela por consecuencia de la destrucción en el país. Todo era tristeza y agonía,  solo quedaba una cosa, una ilusión, una esperanza, celebrar juntos la Navidad. La  familia  de Carlitos era una muy unida, todos los años se reunían para celebrar Acción de Gracias, Noche Buena, despedida de año, Reyes Magos y hasta las Octavitas. Carlitos esperaba con mucho ánimo la cena de Acción de Gracias, ya que  por el paso de María ellos vivían entre muchas  incomodidades, ocasionando que no pudieran comprar comida congelada y en  esa lista estaba incluido el pavo. Al llegar el día de la cena de Acción de Gracias, todos comenzaron a dar gracias, ya que a pesar de la  destrucción estaban unidos y con vida. Para sorpresa de Carlitos cuando al fin destaparon los alimentos, se encuentra un pollo en vez de pavo. Al chico le impactó bastante el menú,   no pudo soportar ver el pollo usurpando el lugar del pavo, ocasionado sus lágrimas. Todos comenzaron a mirarlo mal, como si el chico fuera la persona mas desagradecida del mundo. La historia no culminó ahí, el hermano les anuncia que tiene una sorpresa y le dice a todos una noticia, ya que se quedó sin trabajo porque el huracán María  destruyó el lugar donde laboraba,  decidió mudarse a los Estados Unidos. Carlitos nuevamente se incomodó, subió a su habitación y se encerró para llorar libremente.  Pasaron los días, Puerto Rico no se levantaba, su hermano se mudó para el estado de Florida para buscar nuevos horizontes, nuevas oportunidades, mientras que su padre a encontrarse sin trabajo en la Isla, se fue con la promesa que en el futuro mandaría a buscar  a su esposa y a Carlitos. Durante este tiempo, su abuela murió, dejando un vacío enorme en Carlitos, su padre y su hermano trabajan demasiado, al nivel que no tiene tiempo para comunicarse con ellos desde la distancia. Este año, les tocará celebrar las navidades con un árbol apagado por la falta de electricidad, cantar canciones que su abuela le había enseñado, ya que no había carga suficiente para encontrar nuevas canciones por el celular, un nuevo menú,  ya que no se  podrá  preparar el enorme banquete como el  que disfrutaban antes. Carlitos aprovechó el momento para dar gracias a Dios, porque está vivo para  celebrar las navidades con su nueva familia, su mamá y él.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Durante María

Este escrito representa una pequeña historia de muchas,  que surgieron al raíz del paso del Huracán María en Puerto Rico.  Quiero agradecer a Liverdades (web española) por publicar mi relato en su plataforma.  Aquí en el "blog" les dejo mi escrito, pero si quieres visitar la página lo puedes hacer en http://liverdades.com/durante-maria/


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Durante María
Esa mañana entró con su máxima fuerza, sus vientos, acompañados de agua que entraba por la pared. Sintió un inmenso miedo, nunca había visto algo igual, mientras que sus padres no dejaban de secar el suelo, el pequeño abría lentamente la ventana.
Para su sorpresa veía como  los arboles a sus alrededores caían tras evidentes vientos de este sistema, a la vez podría observar como los techos de las casas de maderas de su barrio caían en las calles y en los patios vecinos.
>> Uno de esos techos debe ser el de mi casa >>
El chico comenzó a llorar, ya que el huracán María le había arrebatado su hogar, el espacio donde se sentía seguro, protegido. Donde muchas risas compartieron la familia y correcciones para aprender.
– Alejandro, no quiero que veas por la ventana, – dijo su abuela mientras que cerraba la ventana.
–  Ya no tengo casa abuela, – dijo Alejandro mientras que la abrazaba.
–  María se llevó tu casa, pero tus memorias ningún huracán te las podrá arrebatar jamás, – palabras sabias de una anciana, que cuando Alejandro creciera iba poder entender y valorar.
La abuela se mantuvo abrazando a su adorado nieto. Mientras que el huracán María continuaba soplando con toda su furia en Puerto Rico, la única emisora que se encontraba al aire a la  vez de este evento atmosférico,  comenzó a emitir un aviso, una que sorprendió a la familia toabajeña.
Boletín de emergencia, para todo Puerto Rico, ríos salidos de su cause, precaución para los siguientes pueblos ………… y Toa Baja, el rio la plata fue salido de su cause y el lago.. de Levittown………….
Luego siguió mencionando en el idioma inglés, pero no servía para mucho el mensaje, la señal iba y venía. Los vientos fueron bajando de intensidad, la familia fue a descansar, ya que tuvieron todo un día, tratando de salvar la casa de abuela Silvia,  el lugar más seguro de la familia. Además  no había mucho por hacer, sin luz, sin agua, sin señal, solo la vida.   Alejandro se despertó de madrugada y observó que el agua le llegaba hasta su cintura. Comenzó a gritar y a despertar a su familia, su padre no le brindó importancia, pero su madre se bajó de la cama para ver que le pasaba a su chico, cuando ella sintió y observó como el agua estaba subiendo, despertó a su esposo. La madre tomó el niño entre sus brazos y despertaron a la abuela y subieron al segundo piso, a la casa de madera donde Alejandro vivía juntos a sus padres. La adrenalina hizo que no tuviera oportunidad de llorar la casa de madera que el huracán María acaba de destruir. El agua seguía subiendo, y los vientos eran todavía fuertes, ellos simplemente cerraron los ojos y su madre apretó con fuerza al pequeño Alejandro.
–  Siempre te amaré.
Como sacado de una película de ciencia ficción, bajó de los cielos un helicóptero y pudo salvar a la familia completa. Mientras que iba volando Alejandro se mantenía abrazando a su madre. Al bajar el helicóptero, un hombre de la Guardia Nacional levantó al pequeño entre sus brazos.
– Este es el fin del mundo, este es el fin del mundo – gritaba Alejandro.
La Guardia Nacional los llevaba juntos a los demás miembros de la familia a su nuevo hogar indefinido, hacia el refugio, la escuela más cercana, hasta que Puerto Rico volviera a la “normalidad”.

viernes, 8 de diciembre de 2017

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