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Capitulo # 2 Rumbo Al Castillo del Aprendizaje (Parte II)

♠ Posted by Annesdy Tellado in , at 11:45
Capítulo # 2 (Parte II) Rumbo Al Castillo del Aprendizaje
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Comenzó a oscurecer nuevamente, pero por suerte esta vez fueron mis ojos, que, al cerrarlos, no podían ver nada. Pude dormir esa noche como un bebé. Al despertar, me pregunté si habría captado que iba a estar un día lejos de mi castillo y no iba a poder ver a Amanda en el palacio. Levanté las cortinas de mi habitación para obligar a Juan a despertarse; al parecer, era la única forma de lograr levantar de la cama a las personas. —Sí —se rindió Juan finalmente—. Me imagino que tratabas de despertarme. —Eres buen observador. —Por algo me dicen Juan el Observador —respondió con rapidez—. Lemuel, si mi tío estará en la convención anual, ¿quién se quedará como rey interino? Me miró a los ojos, llenos de sincera preocupación. Cuando procedía a contestar, la puerta se abrió de un fuerte golpe y nos sobresaltó con el ruido. David II entró feliz, abrazó a Juan y nos habló con tono de autoridad: —¿Ustedes no van a ir al Castillo del Aprendizaje?
—Hummm —gruñó Juan, separándose de su hermano—, supongo que cuando terminemos de desayunar, ¿por qué? ¿Nos quieres acompañar? —Lo lamento, es que tengo muchas cosas que hacer y tengo que practicar para cuando sea el rey interino de este castillo. —Estupendo —Juan levantó sus ojos al techo. —Bueno, Lemuel, dile a tío Fernández —David II se detuvo antes de continuar— que más tarde hablamos. Buen viaje, chicos. Adiós. Después de desayunar, nos montamos en los caballos de una vez, despidiéndonos de nuestros familiares. Miraba a los alrededores a ver si veía a Amanda, pero mis ojos no encontraron a la única mujer que era capaz de cambiar mi vida de blanco y negro a colores. Comenzamos nuestra aventura, a correr con los caballos hacia el Castillo del Aprendizaje. Cuando procedíamos a salir hacia el bosque, escuché una voz que sobresalía de las personas que se estaban despidiendo de nosotros. —¡Lemuel! ¡Lemuel! —escuché de lejos la voz de mi amada Amanda. - Me sonrió. —Quiero acompañarlos —mirando a Juan—. Su madre me envió, joven. —Pensé que estabas aquí por tu propia voluntad —contesté entre risas demasiado apagadas. —No me malinterprete, señor Lemuel. Deseaba ir con ustedes cuando me enteré esta mañana. Tuve el atrevimiento de preguntarle a la madre de Juan si me dejaba ir con ustedes. Al principio no quería, pero la convencí. Además, no veo ningún problema en el hecho de viajar por el bosque. Me sentí muy emocionado al saber que la idea de acompañarnos había venido de ella. —Bueno, pero si ustedes quieren me regreso. —Si tú quieres regresar lo puedes hacer —dijo Juan—. Uno nunca sabe qué cosas horribles podemos encontrar. —Para nada. Si Amanda quiere viajar con nosotros que lo haga. Además, nosotros la protegeremos de cualquier cosa que pueda ocurrir. Normalmente, no hubiera justificado que una doncella nos acompañara. Después de analizar la situación rápidamente, me di cuenta de que era la oportunidad de tenerla cerca de mí; utilizar todo lo que estuviese a mi alcance para que me conociera mejor. Estuvimos corriendo en los caballos por un buen rato, hasta llegar al comienzo de las montañas.

Continuará....

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